martes, 25 de diciembre de 2007

Lágrimas de hombre 6: Jhonnier Montaño

Fotazas


Jhonnier Montaño nació el 14 de enero de 1982 en Cali. Y desde su ciudad natal, a través de una comunicación telefónica, se ganó un merecido espacio en esta sección: derramó lágrimas de hombre al ver lo negro que pinta su futuro.



Como estamos en el Perú, uno no sabe a quién creerle. La historia cambia cada día, "El Bocón" dice una cosa, "Líbero" dice todo lo contrario, el "DT" de El Comercio no sabe qué pasa, así que el hincha tiene que sacar sus propias conclusiones. Y creemos que "El Potón" se quedará sin jugar un buen tiempo: si se va a Alianza, la "U" lo denunciará y viceversa.



¿Es que los jugadores no tienen quién los aconseje? Su representante, un tal John Lozano, dice que no pasa nada, que Montaño ya firmó por Alianza y listo. Parece que no se da cuenta de la magnitud de la situación, y que esto es su culpa.



Montaño es un jugador de lujo para el Perú: a los 16 años jugó en la Copa América (1999) convirtiéndose en el más jóven en la historia en participar en dicho torneo. Jugó en Quilmes (Arg) también a los 16, y cuando estaba por firmar por River Plate, cruzó el charco y se fue a Italia, a jugar en el Parma y compartir vestuario con Buffon, Bennarivo, los hermanos Cannavaro, Sartor, Thuram, Ortega, Boghossian, Crespo, Di Vaio, Mutu. Tremendo equipo.... Y como nunca faltan los rumores, dicen que era una "mala junta", y que por andar con el colombiano, Mutu dio positivo en un control antidopping. Lo cierto es que Jhonnier nunca pudo volver a ser lo que fue en Quilmes. Pasó por el Chievo y por el Piacenza sin pena ni gloria -las indisciplinas lo mataron- y tuvo que regresar a Colombia. Jugó por el América de Cali e Independiente de Medellín, después se fue a Ecuador (Deportivo Quito), volvió a Colombia (Cortuluá) y en 2007 pasó por el Sport Boys, donde gracias al mediocre nivel de nuestro torneo, fue elegido como el mejor extranjero.



Finalmente el buen Jhonnier firmo su epitafio, una probable sanción de mínimo seis meses caerá sobre él, impidiendo así, que nos demuestre ese innegable talento que posee. Montaño es víctima de su propia codicia, aquella que lo llevo a firmar por dos de los principales equipos del peruanos -estafar-, y asi ensombreser aún más lo que pudo ser un prominente futuro deportivo, que hoy se muere lentamente en este cementerio llamado futbol peruano.

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