miércoles, 29 de julio de 2009

Deporte de Contacto

Largo y tendido se habló sobre los “conatos de bronca” en el entrenamiento crema hace algunos días, tal como sucedió en la San Martín y Alianza Lima en su momento, los ecos de lo sucedido retumbaron hasta mucho después de acontecido el impase. Pero, es común escuchar acerca de peleas en vestuarios, entrenamientos o incluso dentro del terreno durante un partido. Seria ilógico pensar que 25, 30 ó 33 jugadores, que conviven diariamente, no riñan en algún momento, sobre todo si los une la práctica de un deporte de contacto. Quizá la NO aparición de estos inconvenientes, nos hable de un plantel con una tendencia extraña, sumamente delicadas, que pondrían en tela de juicio la testosterona de los implicados y su voluntad por hacerse un espacio en un equipo donde sólo 18 salen en lista y únicamente 11 saltan a la cancha. El fútbol, como deporte de contacto, obliga a los participantes a entrar en disputa física de un objeto, en este caso el balón, y pensar en la posibilidad de recibir un golpe, no es para nada descabellada.

Quizá el problema que encontró Universitario, como San Martín hace algunos días, fue la presencia de la prensa, encargada oficial de vender humo, de adjetivizar, exagerar, magnificar, al punto que les signifique la venta de unos cuantos ejemplares más, y por ello, todo vale, no hay mayor lema en el periodismo peruano que aquella frase de Machiavello: “El fin justifica los medios”. Y es que este momento caótico que pasa nuestro fútbol, es directamente proporcional al de la prensa, que antes que informar, ha optado por degenerar, manipular y confundir.

Es cierto que hubo peleas en Universitario, es cierto que fue un día movido, pero la prensa intentó vender como catástrofe. Existieron peleas, esas que trataron de vender como el inicio de la debacle crema, y luego los jugadores las sortearon con el mayor buen humor posible, incluso al punto de burlarse del circo que se quiso montar con las tres páginas enteras dedicadas al asunto. Exactamente igual sucedió con el colombiano Arzuaga, quien se lió a golpes con Ryan Salazar en un entrenamiento santo, para luego salir a decir que lo sucedido fue un malentendido, que luego de “agarrarse a puñetes” conversaron y arreglaron el asunto.

Los altercados en los clubes van a existir siempre, como es imposible que en un plantel todos sean amigos. Los conflictos siempre estarán latentes. El mérito de un entrador, o un cuerpo técnico, es justamente saber manejar de forma adecuada esta serie de imprevistos que aparecen, convenciendo al jugador que por sobre las simpatías, este el equipo, y si Solano, que se afirman tuvo un altercado fuerte con Piero Alva, debe ponerle el pase gol el domingo al zorro, lo haga sin pensar un segundo en sus diferencias o enemistades.


De Julbo Chicha

lunes, 6 de julio de 2009

Gracias Cappa

De Julbo Chicha

Si la triple corona del Barcelona fue una reivindicación de los “dioses del fútbol” para con los hinchas del deporte más hermoso del mundo, el subcampeonato de Huracán es un golpe directo al corazón de quienes amamos el fútbol bien jugado, ese que los ignorantes daban por muerto. Todo sin desmerecer la campaña de Vélez Sarsfield, digno campeón, aunque con una enorme ayuda de un arbitro que demostró no estar a la altura de la gesta, y terminó por despintar un campeonato que tuvo como mayor mérito explicar a toda Sudamérica, que significa eso que reza aquel comercial del Banco Santander ... “Nosotros no hacemos “football”, hacemos FÜTBOL!!.

El Huracán de Ángel Cappa, sino uno de los últimos románticos del fútbol, demostró que con un buen trato de balón y sin contrataciones millonarias, se puede hacer un gran equipo, se puede jugar en conjunto, se puede pegar la pelota al piso o lanzarla con criterio y en el momento justo. Porque jugar bonito no implica pasarlas todas de taco o ejecutar un corner de rabona. Jugar bonito implica ser inteligente, respetar la esencia del juego y apelar como arma principal al balón, para practicar correctamente este deporte maravilloso. Lamentablemente, para ciertos tarados, Usaín Bolt sería el delantero ideal para jugar por fuera, acompañado de forma perfecta por Yao Ming, gigante chino de dos metros veintidós, como un nueve de área, ganándolas todas arriba. A pesar de que ambos tienen tanto dominio de balón, como Burga dignidad.

De un tiempo a esta parte, el torneo gaucho había caído en un tremendo bajón, se convirtió en predecible. Pero esta temporada apareció este Huracán maravilloso, que respetó el balón, que despertó simpatías, que como dijo Cappa, “reivindicó al fútbol argentino”, que demostró que en el fútbol no siempre gana el que más gasta, sino pregúntenle a Florentino. Lamentablemente, y por esas injusticias que tiene la vida, no se pudo coronar campeón.

Pero el fútbol da revanchas, y Cappa, como profesional exitoso y viejo zorro de mil batallas, sabe que esta no será su última pelea, pues todavía tiene delante una de sus tareas principales, preservar el espíritu de juego, mantener viva la inmanencia de un deporte que se pierde entre los millones y la venta de camisetas. Todavía Ángel, te queda la parte más difícil, la de cual caballero templario, proteger el santo grial, ese que esconde los misterios del fútbol bien practicado. Y no será sino transmitiendo la idea de generación en generación, dejando legado, dejando marcados a los Guardiolas, Valdanos, etc.. Esos que todavía creen que es mejor llegar al arco con diez pases, que tirando un pelotazo y corriendo a buscarla.