viernes, 2 de mayo de 2008

Clásico es amarte

Independientemente del resultado, lo que se vivió el pasado miércoles en el estadio Nacional, fue una verdadera fiesta. Ni los exuberantes precios de la reventa, ni el peligro que representaba la caótica presentación de la avenida Arequipa, cargada de piedras y palos, lo que convertía la salida del estadio en una suerte de campo de batalla perfecto -- si el clásico no se jugó en el Estadio Monumental porque se consideraba peligroso, cómo se decidió entonces jugar en un Nacional en el que la salida no era sino el marco perfecto para una masacre?--. Pero gracias a la policía y al hasta cierto punto buen comportamiento de los asistentes, tuvimos la suerte de vivir un espectáculo como el que no vivíamos hace mucho. Desde la 5:30 de la tarde los asistentes empezaron a colmar un estadio que aquel día, más que nunca, se mostró imponente, altivo, como si tratara de explicarnos que no se merece una cancha sintética, como si pidiera a gritos que la selección peruana juegue sus partidos ahí, donde todo peruano se puede sentir local.

Las dos barras más grandes de nuestro país nos regalaron una guerra de cánticos, arengas, insultos, bengalas, explosiones y baladros, que pocos de los que vivimos aquellos memorables noventa minutos podríamos olvidar. En la cancha, si bien no se vio un nivel superlativo, los jugadores pusieron de su parte, dejando hasta el pellejo --por más literal que pueda sonar, teniendo en cuenta los efectos del césped sintético del estadio sobre la piel--, luchando cada pelota; forcejeos, insultos, manotazos, penales dudosos, burlas, goles de último minuto, y todos aquellos matices que un clásico respetable debe tener. No faltará por ahí algún cucufato que diga que debe primar el respeto entre compañeros y jugar como camaradas, bahh!!, bobadas!!!, los clásicos se juegan al límite, olvidándose por ese lapso de tiempo de amistades, compadrazgos, simpatías, o lo que sea. El clásico se vive al máximo, desde adentro y desde afuera.

Por eso, este post no es mas que un aplauso, un merecido homenaje a los hinchas, a esas 41 mil almas que convirtieron la noche del 30 de abril en un momento glorioso, que nos demostró que el fútbol está más allá de los estratos, racismos ó cualquier otra tara social: negros, cholos, blancos, chinos, se perdieron en un solo abrazo en cada gol.

Para muchos, y porque el fútbol es a veces injusto, sólo será una anécdota, aunque el fútbol da revanchas. Pero hay 30 mil locos que no se olvidarán de ese minuto final, ese segundo en que la pelota cruza la línea de cal, donde se expulsa de un grito toda la furia contenida, ese instante en el que uno descubre que vale la pena ser HINCHA!!!.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

SIEMPRE SERAN CAGONES!!! YA VISTE CAGON, EL ETSADIO TABA MAS CREMA QUE NUNCA!!! CAGON CTM !!!!!! QUE SE CAIIIGA OTROOO AVION !!!!!!

Anónimo dijo...

otra vez fuimos locales gallinita,nunca vas a jugar en tu cancha, me tienes miedo!!!

Anónimo dijo...

Aprende a ganar, cagon cobarde. Todos los cagones son maricones.

Anónimo dijo...

gallinas de mierda. ya les tocaba ganar alguno siquiera...

Anónimo dijo...

Bien babosos son insultandose por comentarios, mejor pongan su dirección y diganselo en la cara pues hembritas... cagones, gallinas se dicen.. zarta de cojudos; maricon eres tu que no pones tu nombre.
Alberto Montero

Anónimo dijo...

se agrando el señor montero, todo un buscapleitos, ta bien ahh! pero te falto la direccion pues, y el telefono!!!

Percy Terán

Anónimo dijo...

tu sabes donde vivo conchatumadre, ven para sacarte la mierda

Reiner Díaz dijo...

abla broder
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