miércoles, 16 de marzo de 2011

Ese de negro...

De Julbo Chicha


El arbitraje, sin miedo a equivocarme, debe ser de las actividades más complicadas del mundo. El réferi es por mucho el personaje más despreciado del planeta fútbol. No lo quiere absolutamente nadie, y es su madre quien paga los platos rotos en los noventa adrenalínicos minutos que dura un partido de fútbol.

El hincha lo observa siempre con desprecio, como sospechando que en algún momento puede ir en contra de su equipo -y vaya si sucede-. El futbolista lo tiene entre ceja y ceja, pues es el responsable de impartir la ley en los dominios del “pelotero”, es un equivalente a ser ‘Marine’ en la Franja de Gaza. Finalmente, dirigentes y cuerpo técnico lo atormentan, lo manipulan, lo presionan, lo indisponen públicamente, para finalmente tildarlo de incapaz si su equipo no gana.

Pero aunque todo esto va en desmedro del sufrido árbitro, no es ni por asomo una suerte de justificación a sus terribles actuaciones. Los árbitros saben perfectamente a qué se exponen cuando deciden incursionar, saben de la presión, de los insultos, de las pifias, saben perfectamente que vencedores y/o vencidos tendrán algo que reprocharle.

Pero ¿por qué mencionamos el tema del árbitro? Es únicamente porque no es posible que en cinco fechas del campeonato, tengamos más errores arbitrales que jugadas de gol. Se haya hablado más de los jueces de línea, que de los planteamientos de los equipos.

Y esto no es casualidad. Hace 3 años, en un post escrito en este mismo blog, del día 5 de marzo del 2008, nos tocó titular la entrada como “Errar es humano”. La crónica hablaba de los constantes errores que presentaban nuestras “fabulosas” ternas.

¿¿¿Qué quiere decir esto???. Que simplemente en tres años, no hemos avanzado nada en lo que tiene que ver con el arbitraje, refiere claramente que personajes como el señor con nombre de cigarrillo, Winston Reátegui, se rasga las vestiduras hablando de respeto para los árbitros, pero y ellos, ¿a quién respetan?, ¿a quién le rinden cuentas?, ¿cuántos partidos malograron? – no digo intencionalmente porque sería delito, sino por absoluta incapacidad-.

Tres años han pasado, y no se ha dado un paso hacia adelante. Qué aportó la ya desactivada COREJA, la CONAR, el Colegio Peruano de Árbitros de Fútbol, el señor Tejada, etc, etc, etc. ¿Quién hace algo por mejorar en este aspecto?.

Y que no les sorprenda esta realidad, esto sucede en todo el mundo. Sino basta con preguntarle a Frank Lampard, ¿qué opinión le merece un árbitro que no convalidó un gol legítimo?, un balón que había ingresado más de un metro, pero el juez no vio, y en un MUNDIAL.

Lamentablementr nada puede sorprendernos, sobre todo si la International Board, ente mundial encargado de poner parámetros en las reglas del fútbol, está más preocupado en prohibir el uso de cuellos en el fútbol europeo, antes que en dar solución a las constantes aberraciones arbitrales que se ven día a día. Este consorcio se la pasa hablando de la cuota de humanidad en el fútbol y hablan de que el error es parte del deporte. Así, simplemente se sigue desamparando a los ya bastante vapuleados árbitros.

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