jueves, 14 de julio de 2011

Cómo duele crecer

El gol chileno en el último minuto dolió, y con un insoportable hedor a dejavú, nos hizo recordar momentos terribles de la historia de nuestro fútbol. Y es en medio de este ‘boom’ de las redes sociales, que me voy a permitir citar a un cibernauta, que publicó al borde de las lágrimas, “Y si le pedimos a la Fifa que los partidos duren solamente 89 minutos?”. Fue una historia repetida, dolorosa y lamentablemente acostumbrada.

Pero más allá del resultado, de los fríos números, el partido peruano fue digno –que luego de años de frustraciones, es bastante-, los del ‘mago’ dieron pelea, metieron, lucharon, y demostraron que el principal cambio, aunque no es total, es de la cabeza. Incluso una selección alterna supo plantársele al competitivo equipo Mapocho, y hasta el error de Libman -quizá por falta de continuidad- se sacaba un resultado más que alentador.

Pero lo mejor vino después del partido, en la sala de conferencias, cuando Sergio Markarián demostró que la tiene más que clara, y explotó tanto ante una prensa que se siente dueña de la verdad e intocable, como frente a algunos entrenadores y jugadores que camuflan sus deficiencias y falta de trabajo, con el facilismo de etiquetar a los equipos rivales como defensivos.

“No estoy dispuesto a aceptar los rótulos, estoy podrido, de algunos medios, periodistas y los técnicos incluso que ponen rótulos .. y es que creo firmemente que los que trabajamos honestamente dentro de las posibilidades que tenemos, también merecemos tolerancia”, afirmó el DT peruano ante la sorpresa de algunos, y la molestia de los mas caraduras. Más claro, imposible.

Markarián entiende a la perfección que es Perú, sabe que no somos ese gigante dormido, y percibe que con trabajo, mucho trabajo, podemos llegar a ser un equipo competitivo, que no sea fácil doblegar.

Pero quizá lo más importante que deje el Uruguayo aun cuando suelte el cargo, sea esa “idea” -mencionada en el párrafo anterior-, interiorizada en la cabeza de los dirigentes y jugadores. Basta de sentirnos poderosos y legendarios, asumamos nuestro papel de equipo chico, en formación, y por favor, que nadie se ofenda, porque es la pura verdad.



De Julbo Chicha

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